Hemingway, un Premio Nobel en Ronda. Publicado agosto 29, 2015

Es a Ronda a donde habría que ir, si vais alguna vez a España a pasar una luna de miel o con una amiguita. La ciudad entera y sus alrededores son un decorado romántico. (…) Bellos paseos, buen vino, excelente comida, nada que hacer…

Mayo de 1959, Ernest Hemingway llega en barco a Algeciras, era su cuarto viaje a España. Desde 1939 sólo había pisado suelo español esporádicamente como escala de otro viaje o para ver alguna corrida. Había prometido no volver a este país mientras hubiera un amigo suyo en las cárceles franquistas. El había estado en las trincheras republicanas españolas de la Brigada Lincoln y la XII Brigada que comandaba el general húngaro Lucasz y había sido corresponsal de la Guerra Civil española de la North American Newspaper Alliance, escribiendo treinta crónicas de 800 palabras cada una. La contienda española le afectó profundamente, no fue un turista de viaje por España sino un reportero profesional comprometido y arriesgado, testigo de la violencia y la complejidad del conflicto.

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Su vida había transcurrido siempre en el filo de la navaja. Con 61 años había vivido mucho y se lo había bebido casi todo.

Su estancia terminó en septiembre, tras la Corrida Goyesca, porque él vino a estar con su amigo, Antonio Ordoñez, el hijo del “Niño de la Palma” y a enfrentarse a los toros desde la barrera. Si hubiera sido más joven quizás hubiera actuado como otro de aquellos “maletillas” que se arrojaban a la plaza buscando una oportunidad, intentando dar unos pases magistrales antes de que los apresara la Guardia Civil.

Pero ya era un anciano corpulento ligeramente encorvado y su pelo blanco bajo la gorra de tweed, confundiéndose con la barba y la guayabera, así aparece en la fotografía que le hizo Miguel Martín en la puerta de la Real Maestranza de Caballería de Ronda entre los dos Ordoñez, el padre y el hijo.

Miguel Martín fue el fotógrafo de Ronda que inmortalizó a muchos de los viajeros y personajes que eligieron esta ciudad en algún momento de su vida, suya fue también la foto de Juan Belmonte formando parte del jurado del concurso de ganadería de la Goyesca de 1957.

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Hemingway no sólo estuvo en Ronda durante ese verano, su lugar de residencia fue “La Cónsula”, una finca cercana a Málaga, que en aquel tiempo era propiedad del norteamericano Bill Davis y su viaje tenía como objetivo una crónica para la revista “Life” sobre el mano a mano entre Antonio Ordoñez y Luis Miguel Dominguín, “El verano peligroso”, que no alcanzó el éxito esperado. En este último viaje a España no venía solo, lo acompañaba su cuarta esposa, Mary Welsh y su secretaria, Valiere.

Valiere era, en realidad, una jovencísima reportera irlandesa que hizo una entrevista al Premio Nobel en Madrid para una agencia de noticias belga y que luego se casaría con el hijo del escritor.

Si el viajero es aficionado a las postales, aún puede encontrar la foto antigua de Hemingway en alguna tienda de recuerdos y su imagen en los azulejos del paseo que lleva su nombre y que recorre la cornisa del Tajo por detrás del Parador de Turismo que desemboca delante del muro blanco de cal de la plaza rondeña. Me hubiera gustado encontrármelo, aunque sé que eso no será posible porque hace más de cincuenta años que él decidió dejar este mundo.

Spanish matador Antonio Ordonez (R) chatting w. his friend, author Ernest Hemingway, in arena before bullfight.  (Photo by Loomis Dean//Time Life Pictures/Getty Images)